Trastorno de conducta alimentaria TCA Sevilla SAMU Wellness

TCA (Trastorno de Conducta Alimentaria): ¿Qué son, cómo detectarlos y qué hacer si afectan a alguien cercano?

In febrero 4, 2018
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• De la mano de Paula Ormaetxe, psiquiatra de la clínica de salud mental SAMU Wellness, en Sevilla, te explicamos cómo enfrentarte a los Trastornos de Conducta Alimentaria, conocidos también como TCA, cada vez más comunes, como la anorexia nerviosa, la bulimia, la ortorexia, vigorexia o permarexia
• La población joven, en especial las mujeres, son el colectivo de mayor riesgo

 

Aunque la anorexia nerviosa y la bulimia son los más comunes, existe una amplia gama de trastornos de la conducta alimentaria (TCA), un tipo de enfermedades psiquiátricas que ha aumentado considerablemente en los últimos años, afectando especialmente a la población juvenil y a mujeres. Son enfermedades complejas y multicausales, con un rasgo común: el enfermo adopta unas pautas de alimentación alteradas ante la preocupación por su imagen externa. Esa conducta se convierte en un trastorno que puede generar consecuencias graves.

Un estudio de revisión de la Universidad de Málaga concluyó que las cifras de prevalencia en España oscilan en torno al 1-3% en población adolescente y joven de ambos sexos, y en torno al 4-5% en mujeres jóvenes y adolescentes. Otros estudios sobre la población de mayor riesgo (mujeres en la franja de edad de 12 a 21 años), concluyen que la anorexia nerviosa afecta a entre el 0,14% y el 0,9%; la bulimia nerviosa a entre el 0,41% y el 2,9%; y los trastornos no especificados a entre el 2,76% y el 5,3%. En total, las TCA afectan del 4,1% al 6,41% de las mujeres estudiadas. La proporción de mujeres afectadas respecto a hombres  es de 9 a 1.

 

La opinión de una profesional de TCA en Sevilla

Paula Ormaetxe, psiquiatra de la clínica de salud mental de Sevilla SAMU Wellness y experta en TCA y tratamientos TCA en Sevilla, confirma con su experiencia estos datos. Recibe en su consulta sobre todo a mujeres jóvenes. En el caso de la anorexia, chicas desde los catorce años; en la bulimia, más común, algo mayores. “Son enfermedades que casi siempre vienen asociadas a otro trastorno psiquiátrico: ansiedad, depresión, problemas familiares… Es cierto que el culto al cuerpo, la delgadez, la televisión y las revistas hacen mucho daño, pero en general el trastorno se asocia a otros problemas: baja autoestima, familias con altas exigencias o muy rígidas, traumas o enfermedades familiares”, explica. Por eso, es muy importante tratar el trastorno psiquiátrico asociado al trastorno alimenticio.

Según la asociación contra la anorexia y la bulimia hay una serie de factores genéticos, familiares y culturales que aumentan el riesgo de sufrir estas enfermedades. Entre otros, los siguientes:

  • Tener una baja autoestima, lo que facilita la insatisfacción y la distorsión de la imagen corporal;
  • Tender al perfeccionismo extremo o a la impulsividad desmesurada;
  • Adoptar modelos sociales que favorecen el culto a un cuerpo delgado;
  • Práctica de regímenes y dietas restrictivas;
  • Recibir comentarios críticos respecto al cuerpo por parte del entorno más próximo;
  • Práctica de determinadas modalidades deportivas.

Paula Ormaetxe explica que la bajada de peso puede producirse muy rápidamente, en un par de meses. La detección previa es difícil, porque la persona enferma suele esconder los síntomas: “Lo niegan. No creen estar enfermas, lo ocultan y hasta que no hay bajo peso o problemas graves la familia no se da cuenta”.

 

TCA: sus síntomas y cómo detectarlos

En este estudio, editado por la Fundación Imagen y Autoestima, se clasifican las señales de alerta en seis grupos. La asociación contra la anorexia y la bulimia estima que el 11% de los adolescentes en España presenta síntomas de riesgo. Maestros, profesores, monitores deportivos y de actividades de ocio, además de los profesionales médicos, tienen una posición privilegiada para detectar estos síntomas, vinculados a:

  • La alimentación: utilización injustificada de dietas restrictivas, preocupación constante por la alimentación, interés exagerado por dietas, tablas calóricas…, preferencia para no comer en compañía, sentimientos de culpabilidad por haber comido, conducta alimentaria extraña, levantarse de la mesa y encerrarse en el baño después de comer…
  • El peso: pérdida de peso injustificada, miedo y rechazo exagerado al sobrepeso, práctica del vómito autoinducido o del ayuno y utilización de laxantes o diuréticos con el objetivo de controlar el peso o perderlo.
  • El ciclo menstrual: retraso en la aparición de la primera regla o falta de menstruación.
  • La imagen corporal: percepción errónea de padecer obesidad, intentos de esconder el cuerpo utilizando ropa ancha.
  • El ejercicio físico: practicar ejercicio en exceso y utilizarlo para adelgazar.
  • El comportamiento y la conducta: insatisfacción con el propio cuerpo, estado depresivo o irritable y cambios de humor, tendencia al aislamiento, dificultades de concentración.

Evidentemente, la aparición de alguno de estos síntomas no indica per se que se esté sufriendo un TCA, pero la combinación de varios de ellos puede suponer un aviso. Lo importante es detectar el problema cuanto antes: “No es lo mismo actuar sobre los primeros síntomas, resolviendo el malestar, a que se cronifique y se convierta en forma de vida”. Sin embargo, la experta matiza: “Es importante que no todo nos alarme. Hay muchos adolescentes que llevan una dieta sana, y no quiere decir que tengamos un problema. Ante la duda, consultar al médico”. Ormaetxe es partidaria de trabajar más la prevención en los colegios y eliminar los anuncios sexistas y de culto al cuerpo.

 

Principales Trastornos de Conducta Alimentaria y sus causas

A continuación te explicamos los principales TCA, sus causas y cuáles son los mecanismos de prevención y alerta que puedes adoptar. También te explicaremos algunos trastornos menos frecuentes y muy vinculados a los hábitos de vida modernos, como la ortorexia, la vigorexia o la permarexia.

La anorexia nerviosa es una alteración de la alimentación relacionada con la distorsión de la imagen corporal. Las personas con anorexia creen que pesan demasiado pese a que su peso esté por debajo de lo normal. Los expertos suelen asociar la aparición de este trastorno a personas muy perfeccionistas y autoexigentes, inmaduros afectivamente y dependientes del entorno.

Como señalan Nilo Lambruschini y Rosaura Leis en un artículo para la Asociación Española de Pediatría, en su aparición intervienen factores genéticos, psicológicos, sociales, culturales, nutricionales, neuroquímicos y hormonales, que predisponen a sufrir la enfermedad. Hay una serie de factores ambientales cuya presencia ha crecido en los últimos años. Así, han cambiado los patrones dietéticos, los medios de comunicación influyen en la transmisión de unos cánones y estereotipos de belleza y éxito social (a su vez influidos por la industria alimentaria y la moda), se ha producido una urbanización progresiva y predominan cada vez más los estilos de vida sedentarios.

Los criterios médicos para establecer que se padece anorexia son los fijados por la Asociación Americana de Pediatría en 1994, recogidos en el llamado DSM-IV:

  • Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (pérdida de peso por debajo del 85% del esperado).
  • Miedo intenso a ganar peso o convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.
  • Alteración de la percepción del peso o la silueta corporal, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
  • En las mujeres pospuberales, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos, o presencia de menstruaciones únicamente con tratamiento.

La bulimia nerviosa se caracteriza por tres rasgos esenciales, según los criterios del DSM IV: episodios de pérdida de control de la conducta alimentaria (ingesta voraz o atracón, al menos dos semanales durante tres meses), presencia de conductas compensatorias para evitar el aumento normal de peso que provocan los atracones, (provocación de vómitos, uso de laxantes o diuréticos, ejercicio excesivo), y preocupación intensa y persistente por el peso y la figura con un miedo desmesurado a engordar.

El trastorno por atracón acaba de ser reconocido como trastorno y se caracteriza por los recurrentes episodios de ingesta compulsiva (al menos una vez a la semana durante tres meses). Presenta similitudes con la bulimia, aunque aquí el enfermo no realiza conductas compensatorias, como provocarse vómitos.

La ortorexia (del griego orthos –correcto- y orexia –alimentación-) es un trastorno descrito por primera vez en 1997. Se trata de un cuadro obsesivo-compulsivo caracterizado por la extremada apetencia y selección de alimentos considerados saludables, tal y como se describe en este artículo (Leer más). Este ritual conduce con frecuencia a una dieta restrictiva y un aislamiento social.

La ortorexia es la muestra de cómo una conducta en principio saludable puede derivar en un trastorno si se lleva al límite de la obsesión. De acuerdo con la Asociación Británica de Desórdenes Alimenticios, la ortorexia es “una obsesión no saludable por una alimentación que de otra forma sería saludable”. Reconocerla es complicado, porque no está formalmente reconocida como enfermedad y carece de diagnóstico clínico.

La vigorexia o dismorfia muscular es un trastorno obsesivo por el estado físico, en el que la persona adopta una visión distorsionada de sí misma viéndose débil, alterando sus pautas de alimentación. Fue descrita en los años 90 y está vinculada con frecuencia a otros trastornos de la conducta alimentaria y otros trastornos obsesivo-compulsivos.

La permarexia es otro trastorno no reconocido por la comunidad médica, y que describe la obsesión por la realización de dietas entre personas obsesionadas por el sobrepeso. Es un factor de riesgo que puede derivar en anorexia o bulimia nerviosas.

La potomanía se caracteriza por el deseo incontrolado de beber líquido aunque no se tenga sed. No dispone de un diagnóstico específico, por lo que se incluye en el cajón de sastre de los Trastornos de la Conducta Alimentaria no clasificados.

La pica sí está reconocida en el DSM V, y es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por el deseo irresistible de comer o lamer sustancias no nutritivas, como tierra, tiza o papel. Hasta los 18-24 meses esta conducta es habitual, pero a partir de esa edad se convierte en un trastorno. Su prevalencia es mayor entre niños y mujeres embarazadas.

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